14 de abril de 2018 - Fiesta de Guadalupe PDF Imprimir E-mail

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FIESTA DE GUADALUPE

Como todos los años nos reunimos para celebrar a nuestra Madre y Patrona de Santa Fe, Nuestra Señora de Guadalupe. No es una Fiesta más para los santafesinos, es un momento de encuentro a los pies de su Santuario para renovar nuestro amor a María y fortalecer nuestra fe en Jesucristo. No podemos separarla de su Hijo, ella nos preguntaría por él y nos reclamaría que lo siguiéramos en nuestra vida. En este día queremos detener nuestra mirada en ella a quien venimos a agradecerle y a pedirle que nos siga acompañando. ¡Cuánta certeza nos da acercarnos a su Santuario para hablarle con la confianza de un hijo! Llegar a Guadalupe nos hace bien, sabemos que Ella nos espera y que tiene algo para decirnos en la intimidad de la oración.

Este año peregrinamos bajo el lema: Madre de Guadalupe, que seamos una Iglesia misionera. Le pedimos lo que nos pediría Jesucristo a cada uno de nosotros como miembros de su Iglesia. Ser cristiano es ser misionero, es decir, es ser alguien que ha recibido un mensaje y sabe que está llamado a comunicarlo. Una Iglesia que no viva la urgencia de evangelizar no es la Iglesia que quiso Jesucristo, no es una Iglesia “en salida” nos diría Francisco. Qué triste cuando el rostro de la Iglesia se va desdibujando en un grupo de personas que cumplen y se sienten satisfechas, pero han ido perdiendo el sentido del fervor misionero. Renovar este espíritu es una tarea permanente en la Iglesia que nos debe llevar a examinar nuestra fe en el compromiso con el proyecto de Jesucristo.

Este año nuestro peregrinar a Guadalupe adquiere un significado particular porque vamos a vivir en nuestra Patria momentos en lo que se va a definir el tema del aborto. No es un tema menor, debemos asumir una decisión clara. La defensa de la vida presenta una dimensión humana, científica y moral que nos compromete desde nuestra fe en un Dios creador, que nos manifestó en su Hijo, Jesucristo, el sentido pleno y la dignidad vinculante de toda vida humana desde su concepción y a lo largo de toda su existencia. Defendemos la vida de la madre y el hijo. El aborto nunca es una solución, siempre será un drama. Quiero volver a poner en este día a los pies de María Santísima, Nuestra Madre de Guadalupe, el cuidado de la vida en nuestra Patria.

Reciban de su obispo, junto a mi afecto y oraciones, mi bendición en el Señor.

Mons. José María Arancedo
Arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz